La niña Frida
Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, nace en la Casa Azul en el barrio de Coyoacán el 6 de julio de 1907 en la Ciudad de México. Sus padres, Guillermo Kahlo (de origen alemán) y Matilde Calderón (mexicana) tuvieron cuatro hijas; Matilde, Adriana, Frida y Cristina. Con Cristina tuvo una estrecha relación toda su vida.Frida de pequeña sufrió poliomielitis, enfermedad que le dejo una pierna más delgada, secuela que le quedo de por vida.
A los quince años de edad, la joven ingresa en la Escuela Nacional Preparatoria donde fue una de las 34 chicas de su clase frente a 2000 chicos. Quería hacer medicina; era un excelente estudiante. Allí se hizo miembro de un grupo llamado ``Los Cachuchas´´ con intereses sobre literatura y con ideas nacionalistas. Miembros de la talla de José Vasconcelos… El jefe de ``Los Cachuchas´´ fue Alejandro Goméz Arias quién poco tiempo después, empezó una relación con Frida. Fue allí donde vio por vez primera a Diego Rivera, que ya tenía 36 años, realizando el mural en esa Escuela Nacional Preparatoria.
Un camino roto y el espejo
Pero la vida de la joven Frida dio un cambio brusco el 17 de septiembre de 1.925, sus deseos de ejercer medicina se truncaron para siempre. Aquel día, Frida y Alejandro subieron en un tranvía; acto seguido todo pasó con rapidez. El tranvía chocó con un tren. Apenas les paso nada a los pasajeros, pero Frida se llevo la peor parte. La sacaron del tranvía… con el impacto del choque un pasamano le atravesó por la espalda y le salió por la vagina. Una de las personas allí presente, cogió en brazos a Frida y se la llevo a una mesa de billar que había cerca y le arrancó el pasamano de la espalda.
El accidente le causó entre otras cosas, tres fracturas en la pelvis, once en el pie derecho, una herida muy profunda en el abdomen y bajo vientre... Después de pasar un tiempo hospitalizada, el doctor le ordenó mantenerse en absoluto reposo, ya en su casa, Frida estuvo nueve meses inmovilizada y con un horroroso corsé de yeso. Durante esa horrible convalecencia, y gracias a un espejo que su madre le colgó en el techo encima de la cama, Frida empezó a pintar su propia imagen, hizo varios cuadros. Así fue el comienzo de su faceta como pintora. Durante esa época, se carteo intensamente con su novio Alejandro pero la relación fue muriendo a causa de un viaje a Europa, organizado por los padres de él para provocar la ruptura de la pareja. Después de esos meses angustiosos, la enferma fue recuperándose. Pero a Frida le quedaron secuelas, que le causaron graves recaídas durante toda su vida.
El muralista y la muchachita de Coyoacán
Debido a sus numerosos gastos médicos, y ya bastante recuperada (aun usaba bastón para andar), Frida pensó seriamente en dedicarse a la pintura para colaborar con sus padres. Se decidió a ir al Palacio Nacional, allí estaba pintando Diego Rivera un mural. Frida, como no podía subir, desafiante, le dijo al pintor que bajase, necesitaba su opinión sobre sus cuadros. A Rivera le sorprendió la personalidad de la chica (la recordaba de la Escuela Nacional Preparatoria) y le dijo que si pintaba un cuadro esa semana, el domingo iría a su casa y después de ver sus trabajos le daría una opinión. Ese domingo con la frase tienes talento Frida comenzó su carrera artística en serio y poco después, su relación amorosa con Diego. Una relación tortuosa y pasional que duró hasta el día de la muerte de la pintora.
Una unión entre un sapo y una paloma
El 21 de agosto tuvo lugar, en el registro civil, el matrimonio de Diego y Frida. Fue una boda sin pompa; la novia utilizo una blusa, una falda y un reboso prestado por una sirvienta de la Casa azul. Él lucio un sencillo traje gris. Se cuenta que la noche de bodas terminó fatal. En la fiesta que organizaron para los invitados, entre otros, Lupe Marín, ex mujer del pintor, también estaba invitada. En esa fiesta, Lupe y Frida tuvieron una discusión: Lupe subiéndole la falda a Frida la ridiculizó en público, enseñando su pierna más delgada, a causa de la poliomielitis, a todo el mundo. Entre tanto, Diego totalmente ebrio lanzó un tiro al aire para disimular el escándalo que producía su ex mujer. A Frida le dio tanta tristeza y rabia la actitud de Diego que paso la noche de bodas con su familia en la Casa azul. Hay que decir que después del incidente con la ex mujer de Diego, Frida y Lupe se hicieron muy amigas.
El nacimiento de una artista
Los primeros tiempos del matrimonio fueron tranquilos para Frida. Vivieron en una casa en el paseo de la Reforma, en la cual residían miembros del Partido Comunista. Pero los rumores de la expulsión del pintor del partido, lo sumió en una depresión. Por eso Frida estaba demasiado ocupada cuidando de su “sapo gordo”, y ni se le ocurrió volver a pintar. Pero en 1.929 con motivo de un viaje a Cuernavaca para que Diego pintase un mural, Frida pintó un autorretrato. En esa época el deseo de Frida era tener un bebé. Lo consiguió pero no tardó en tener su primer aborto. Pintando más autorretratos, Frida se desahogaba de la pena del aborto y las infidelidades de su marido.
Gringolandia
El viaje a San Francisco en el año 1930 para Frida fue un sueño de juventud cumplido ¡por fin salía de México! Y para Diego fue el pretexto prefecto para escapar de México ahora que estaba expulsado del partido. En ese año la pintora realizo el cuadro Retrato de bodas o Frida Kahlo y Diego Rivera, se lo regalo al coleccionista Albert Bender. En esa obra, Frida reflejó la diferencia física y psíquica que existía entre los dos: Frida, chiquita y vulnerable, Diego, inmenso y seguro. Su gran Diego… siempre Diego.
La pareja vivió ocho meses en San Francisco, fue una estancia muy gratificante, sobretodo profesionalmente para Rivera. Allí se realizó una exposición exclusiva de los trabajos de Diego, pintó un fresco y en la Escuela de Bellas Artes hizo una obra sobre sí mismo y sus murales. Frida, que tenía muchas horas de ocio, realizo el Retrato de Luther Burbano, con el cual rompió esquemas. A Luther, un famoso fitogenetista (el que crea o busca combinaciones de genes en los vegetales), Frida le hizo un cuadro en el que él es parte de un tronco de árbol, que se nutre de un cadáver enterrado. Otro detalle es su mano que sostiene una gran hoja y en el lado contrario aparecen unos árboles frutales.
Por aquella época Frida sufría grandes dolores sobre todo cuando caminaba; el doctor Leo Eloesser le diagnosticó deformación congénita de la espina dorsal. El doctor y Frida se hicieron muy amigos y tras una ligera mejoría le obsequio con el Retrato del doctor Leo Eloesser.
Una Fridita muy neoyorquina
La pareja vivió ocho meses en San Francisco, fue una estancia muy gratificante, sobretodo profesionalmente para Rivera. Allí se realizó una exposición exclusiva de los trabajos de Diego, pintó un fresco y en la Escuela de Bellas Artes hizo una obra sobre sí mismo y sus murales. Frida, que tenía muchas horas de ocio, realizo el Retrato de Luther Burbano, con el cual rompió esquemas. A Luther, un famoso fitogenetista (el que crea o busca combinaciones de genes en los vegetales), Frida le hizo un cuadro en el que él es parte de un tronco de árbol, que se nutre de un cadáver enterrado. Otro detalle es su mano que sostiene una gran hoja y en el lado contrario aparecen unos árboles frutales.
Por aquella época Frida sufría grandes dolores sobre todo cuando caminaba; el doctor Leo Eloesser le diagnosticó deformación congénita de la espina dorsal. El doctor y Frida se hicieron muy amigos y tras una ligera mejoría le obsequio con el Retrato del doctor Leo Eloesser.
Una Fridita muy neoyorquina
Seguiré escribiendo...
Pili


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