Respondiste a un sentido con tu voz, yo estoy llena de ti, esperando que lleguen tus palabras que me harán crecer y me enriquecerán, Diego.
Todo lo rodeaba el milagro vegetal de tu cuerpo. Sobre tu forma, a mi tacto respondieron las pestañas de las flores, los rumores de los ríos. Todas las frutas habían en el jugo de tus labios, la sangre de la granada y la piña acrisolada. Te oprimí contra mi pecho
...y el prodigio de tu forma penetró en toda mi sangre por las yemas de mis dedos. Olor a esencia de roble, a recuerdo de nogal, a verde aliento de fresno. Horizontes y paisajes que recorro con el beso. Un olvido de palabras formará el idioma exacto para comprender las miradas de nuestros ojos cerrados.
Por momentos flota tu presencia como envolviendo todo mi ser en una espera ansiosa de mañana. Y noto que estoy contigo. En este momento llena aun de sensaciones, tengo las manos hundidas en naranjas, y mi cuerpo se siente rodeado por tus brazos


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